No me cuentes más películas, Episodio 2x04/ Crítica de LA RED SOCIAL, por José Javier Martínez
Si El precio de la red,
recientemente estrenada, es una historia oscura de los últimos tiempos y hechos
acaecidos en torno a Facebook y las redes sociales y las consecuencias en el
mundo real, La red social de 2010, de la que aquella es secuela espiritual y
oficial, era el origen aparentemente inocente de la primera página de este tipo
que se popularizó a nivel mundial.
Lo que en un principio
podría ser un biopic o película biográfica aparentemente sencilla sobre el
inicio de un fenómeno mundial se convirtió en un retrato dramático y tenso de
un personaje como Mark Zuckenberg, el ideólogo y creador de Facebook, que
paradójicamente creó la comunidad online más famosa y popular del mundo, capaz
de crear y juntar a millones de personas de todos los lugares y edades,
mientras él es de manera real y fuertemente confirmada una persona aislada,
retraída, fría y obsesiva. El creador de Facebook, una red social donde abundan
los amigos virtuales, no solo es incapaz de tener amigos reales sino que
traiciona a sus socios y ambiciona en mayor medida que ellos. Solo una dupla
creativa como el director visceral que es David Fincher y el guionista
exprimidor y analista de la actualidad política y social que es Aaron Sorkin
podía ser capaz de convertir una historia aparentemente sencilla y sin más
interés que una curiosidad social en un thriller judicial tenso, lleno de
traiciones, ambiciones desmedidas y lucha de egos entre los socios de una
empresa cuya misión corporativa es conectar a la gente y fomentar la amistad
entre ellas. El mérito de que en pantalla esas ideas germinaran en una sucesión
de momentos incómodos pero cinematográficamente ricos en matices recae
especialmente en dos de sus protagonistas, Jesse Eisenberg, que encarna a un
Zuckerberg especialmente seco, distante y más pendiente de trascender que de
tener una amistad real, aunque en algún momento inicial pudiera parecerlo, y
Andrew Garfield, que refleja al único amigo leal que pudo tener el fundador
dentro de la empresa y cuya amistad se vio truncada por estratagemas legales y
la intervención del personaje de Justin Timberlake, un cantante que
posiblemente hizo aquí su mejor papel en su breve carrera.
Basada en parte en la
novela Multimillonarios por accidente de Ben Mezrich, la ficción dramatiza
estos hechos reales de una manera que contemplamos una tragedia clásica de
relaciones de poder, ambición y traiciones en su versión más actualizada,
cuando la era de Silicon Valley estaba en sus inicios, de aquellos barros estos
lodos como diríamos después de ver El precio de la red. Este relato amplificado
y transversal a la condición humana en torno a Facebook supuso un inesperado
éxito, alcanzando 3 Oscar, a Mejor guion para Sorkin, montaje y banda sonora,
de un total de 8 nominaciones, y 4 Globos de Oro, Mejor película, director para
Fincher, guion y banda sonora, además de 3 BAFTA para director, guion y
montaje.
Puede que su secuela El
precio de la red no alcance esa plenitud al no contar con Fincher como
director, pero igual que la secuela es más madura en una época más oscura como
la actual, con La red social aún pensábamos que la humanidad y sus tragedias
podrían sobrevivir con invitaciones de amistad. A pesar de todo, siempre habrá
tiempo para buenas historias sobre las personas detrás del telón o de las
pantallas.
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