Queridos conciudadanos de Babel, no hay mayor evidencia acerca de que nos estamos adentrando en una nueva guerra fría que el reverdecimiento de un clásico de aquel periodo: la carrera espacial. Si en la segunda mitad del pasado siglo XX, Estados Unidos y la URSS, las dos superpotencias de los dos bloques ideológicos enfrentados, se lanzaron a una frenética inversión aeroespacial en pos de la supremacía en la conquista del espacio; hoy, tras un periodo de sesteo amparado en el fin de la historia y el triunfo de las democracias liberales nefastamente profetizado por Francis Fukuyama, vuelven a aparecer viejos anhelos como la vuelta del hombre a la Luna con base permanente incluida o la soñada puesta de un pie humano en la superficie de Marte. En una realidad geopolítica donde nadie sabe a ciencia cierta quién es amigo o enemigo, Estados Unidos y la emergente China sacan músculo tecnológico en busca de su proyecto salvaci...