No me cuentes más películas, Episodio 2x02/ "SALVAR AL SOLDADO RYAN", por José Javier Martínez
Con
motivo del estreno de Tiempo de victoria, echamos una vez más la vista atrás a
la que posiblemente es la batalla más reconocida y celebrada en el frente
aliado occidental de la Segunda Guerra Mundial: el desembarco de Normandía.
Desde poco después del final de la guerra se han venido haciendo películas
sobre este momento decisivo, algunas como Día D, hora H, de 1950; El día más
largo, con John Wayne y Henry Fonda, o la reciente La gran escapada, de Michael
Caine. Pero ninguna más celebrada ni tan destacada, tanto por su realismo dicho
por propios implicados en aquella batalla como por su fijación en el detalle y
en la recreación de la batalla, como Salvar al soldado Ryan, de Steven
Spielberg y del año 1998.
Esta
historia, aunque con los nombres cambiados, se basa en unos hechos reales. Más
concretamente, en lo sucedido con la familia Niland, cuatro hermanos de los que
tres habían muerto cuando el Ejército de los Estados Unidos llevó a cabo una
operación para rescatar al cuarto y evitar su muerte tras las líneas enemigas.
Posteriormente se descubriría que uno de esos tres hermanos también había
sobrevivido a la guerra aunque estaba prisionero en un principio. De esta forma,
Matt Damon encarna a ese personaje llamado Ryan al que los americanos quieren
salvar para evitar el mal trago de una madre que ya ha perdido a tres de sus
hijos. Además de al rescatado y perdido Matt Damon y a Tom Hanks, en pantalla
vemos a un reparto motivado y coral entre quienes encontramos a un debutante y
descubierto Vin Diesel, a un brillante Tom Sizemore en rehabilitación y apoyado
por Spielberg y a secundarios como Giovanni Ribisi o Ted Danson.
Para
poder efectuar esa misión de rescate, primero el equipo a cargo y las tropas
deberán participar con éxito en uno de los mayores engaños de la historia: el
desembarco de Normandía. Aunque la batalla como tal únicamente ocupa el
principio de la película, estamos ante una de las mejores películas bélicas de
la historia, especialmente de la segunda mitad del siglo XX, tanto por lo ya
comentado a nivel técnica y de recreación fidedigna e histórica como por la
espectacularidad de sus efectos especiales y el dramatismo y pánico de las
interpretaciones, lideradas por un Tom Hanks en estado de gracia. Esa primera
escena es además considerada por muchos expertos como la mejor escena de guerra
jamás rodada tanto en términos técnicos como de impacto emocional, con más de
1.500 extras y fijación especial en el sonido de disparos reales y en el uso de
lentes vibratorias para las cámaras que reflejaran a la perfección las
explosiones, disparos y sacudidas del agua. Una inmersión absoluta para el
espectador que rompe la cuarta pared cuando el siglo XXI aún no había comenzado.
Supervivientes de la guerra y gente involucrada en el rodaje del film y en su
doblaje alemán llegaron a verse afectados al ver las escenas de la playa por su
autenticidad.
Esa
precisión y esa dedicación y compromiso con la crudeza y realidad histórica fue
premiada no solo con la entrada en la historia cinematográfica por la crítica
especializada, sino que Salvar al soldado Ryan fue un éxito a nivel de público,
con casi 500 millones de recaudación, considerada como una de las mejores
películas de un director tan exitoso como Steven Spielberg y ganadora de cinco
premios Oscar, a Director para Spielberg, fotografía, montaje, sonido y efectos
sonoros, de un total de 11 nominaciones. En definitiva, una recomendación
ineludible para quien aún no la haya visto y posiblemente una de las mejores
películas de la Segunda Guerra Mundial cuando ya la gente se había olvidado de
este tipo de películas y estábamos a punto de cambiar de milenio. En esa
influencia posterior que han recogido decenas de cineastas, llegamos hasta este
fin de semana, a ver qué opináis de Tiempo de victoria, la última película
sobre el día D.
por
José Javier Martínez

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