No me cuentes más películas, Episodio 1x13/ "PULP FICTION", por José Javier Martínez Miñarro
Hola buenas, encantado de
estar aquí para hablar de Quentin Tarantino. Un director que desde luego no ha
dejado a nadie indiferente desde que empezara su carrera como realizador.
Mientras sus fans alaban la revolución que supuso en su manera de contar
historias estilizadas y violentas, sus detractores le achacan siempre que no
inventó nada, sino que recicló y homenajeó ideas de clásicos anteriores o
películas menos conocidas juntándolas en sus propias películas. No en vano, él
antes que director fue dependiente de un videoclub. Todo ello no es ni malo ni
bueno, depende de los ojos con que se miren, y se puede observar en la
considerada como su mejor película Pulp Fiction, de 1994.
Ganadora de la Palma de
Oro en Cannes, y de los Globos de Oro y Oscar al mejor guion original para el
propio Quentin, es considerada como una de esas mejores películas que nunca
ganaron el Oscar a Mejor film, además de que hoy día, desde 2013, está
preservada por su relevancia cultural e histórica en la Biblioteca del Congreso
de los Estados Unidos junto a unas pocas elegidas.
Su significado se explica
en la primera escena de la película, siendo pulp un nombre usado para revistas
consideradas de poca calidad en las que se incluían tebeos e historietas
antiguas, previas a los cómics modernos de superhéroes. De esta manera, el
título hace un homenaje a ese subgénero de serie B de literatura popular,
considerada de baja calidad y barata, para incluir una serie de tres historias
entrelazadas con personajes que parecen sacados de esos propios relatos,
caracterizados por la violencia gráfica y su trama dura y fácil de seguir.
Así, en esta especie de
contenedor de ficción encontramos a gangsters, sicarios, atracadores,
traficantes de drogas, y personajes perdedores que buscan su cometido o
encontrar alguna redención o salida. Pulp Fiction incluye también escenas que
originalmente iban a ser usadas para una película en la que Tarantino fue
guionista pero no director, Amor a quemarropa, y que sin ser suya tiene
claramente su sello. Pulp Fiction se narra de manera no lineal y en un orden no
cronológico, manteniendo al espectador en la intriga de qué tienen que ver unas
historias o unas personajes con otros y favoreciendo el ritmo y el suspense
narrativo. En definitiva, una trama por episodios, con acontecimientos
circulares que tienen un principio y un final y en cuyo desarrollo se incluyen
elementos y referencias a los otros episodios.
A lo largo de esos seis
episodios van avanzando tres historias que incluyen a los icónicos Jules
Winfield y Vincent Vega (Samuel L Jackson y John Travolta, a quien sacó del
ostracismo) como la pareja de sicarios más conocida del cine moderno, a una
enamorada pareja de atracadores encarnada por Tim Roth y Amanda Plummer, a un
boxeador cansado de perder combates por apuestas con el rostro de Bruce Willis,
al sicario Marselus Wallace (Ving Rhames) y a su esposa Mia, que tuvo en Uma
Thurman al baile más famoso de la historia reciente del cine.
Este aspecto, el orden no
cronológico de la narración, junto con la violencia y la sangre estilizadas, la
banda sonora cuidadosamente elegida y que engancha con la cultura popular y una
época a la que referir la cinta, y diálogos de humor negro, ingeniosos,
aparentemente banales y superficiales capaces de enterrar más de un doble
sentido, formarían los pilares fundamentales de la filmografía de Tarantino,
como ya se pudo empezar a ver un poco en Reservoir dogs y como se vería en
cintas posteriores en mayor o medida.
Curiosamente, un director al que se le achaca el influirse y apoyarse mucho de otros movimientos cinematográficos previos combinó elementos de tal manera que fue influyente en generaciones de directores posteriores, especialmente con Pulp Fiction, una cinta hoy considerada de culto y tras la cual vendrían Jackie Brown y Kill Bill.
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