Un ático en Babel, Episodio 1x06/ Un brusco despertar
Queridos conciudadanos de
Babel, seguro que todos hemos tenido alguna vez esa sensación de desconcierto,
de habernos perdido algo y no saber de qué va ahora la historia. Como cuando en
la era pretérita ibas al baño y cuando volvías, la película que estabas viendo
en la tele había dado un giro tan insospechado durante esos escasos segundos de
ausencia que te era imposible volver a coger el hilo. Pues bien, algo parecido
le está ocurriendo a nuestra querida, vetusta y decadente Europa.
Mientras en el viejo
continente dormitábamos plácidamente entre dulces sueños socialdemócratas de
decrecimiento sostenible y wokista oikofobia (cuya traducción es odio hacia tu
propia cultura), un tipo de modales poco refinados y una ambición casi tan
grande como su megalomanía y narcisismo nos ha despertado bruscamente de
nuestra utopía decorada con arcoíris, unicornios y tapones pegados a botellas de
plástico para que aterricemos de manera forzosa en nuestra descarnada realidad:
un páramo yermo en el que no fluye leche y miel sino un profundo malestar
social. Todo ha cambiado salvo la estúpida arrogancia europea y su complejo de
superioridad. En el nuevo orden geopolítico de hambrientos carnívoros, el
herbívoro europeo solo alcanza a gemir tímidamente el Imagine de John Lennon. Tras inventar la primera, nadie nos espera
en la nueva revolución industrial pues somos un paria tecnológico que hemos
enfocado todos nuestro esfuerzos en el cambio climático y hemos dejado de lado
el cambio económico. Como sucedió con Nokia, somos una marca desfasada y
anclada en un pasado glorioso y ya extinto.
Los europeos podremos
perder Groenlandia, que no es un asunto menor, pero lo verdaderamente grave es
haber perdido la noción de la realidad.
El Vigía

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