Un atico en Babel, Episodio 1x10/ "LAS CIFRAS DEL CINE ESPAÑOL", por El Vigía
Queridos conciudadanos de
Babel, en los últimos años vienen produciéndose en nuestra piel de toro una
media superior a los 300 largometrajes anuales. Más del 50% de la recaudación
patria se la llevan las 10 películas más taquilleras. En la cúspide del top ten
hispano, de manera destacada, siempre se encuentra indefectiblemente una
producción de Santiago Segura seguida a distancia por comedias de corte
claramente comercial producidas por el duopolio televisivo privado nacional. Es
más, en las últimas semanas se ha conocido un dato sangrante: más de la mitad
de las películas producidas en España recaudan menos de 1000 euros en taquilla.
Hemos de tener en cuenta que el presupuesto medio de una producción española
oscila entre los 2 y los 3 millones de euros. Se estima que nuestra
cinematografía engulle unos 100 millones de euros en subvenciones directas
anuales que sumados a las indirectas alcanza unos 250 millones de euros al año.
Hasta aquí los datos
fríos, objetivos y que nos llevan a una pregunta ineludible: ¿esta situación es
sostenible en el tiempo? ¿Puede un sector económico depender de una manera tan
ostensible del presupuesto público? Vista su necesidad de financiarse con los
impuestos de los ciudadanos, ¿se puede considerar la industria cinematográfica
española una empresa pública más dentro del paraguas de la SEPI o una dirección
general más dentro del organigrama del Ministerio de Cultura en lugar de un
actor económico privado?
Es obvio que cada cual
tendrá su propia opinión, muchas veces impregnada de ideología y de
posicionamiento político. Eso sí, la realidad al desnudo lleva a una conclusión
descarnada: más del 90% del cine patrio, tal y como está concebido hoy en día
(claramente de espaldas a la taquilla y a los gustos del público español), desaparecería
si dejase de subvencionarse. ¿Aspira nuestro cine a un modelo para ciertas
élites ultrasubvencionado como representa Pedro Almodóvar o a uno que apuesta
por la taquilla y el público como el de Santiago Segura, auténtico heredero del
modelo Mariano Ozores? Esa disyuntiva a la que se va a enfrentar nuestro cine
en los próximos años.

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